nov 29

 
Steve House: "Lo mejor del alpinismo es la amistad y los compañeros"

Dos cortos adornaban el ecuador del evento mostrando un par de escaladas en solitario a sendas cascadas de hielo. En el primero, un empotramiento salvaje a mano limpia con un piolo sujeto entre los dientes colocaba entre resoplidos a Steve House en tierra firme; en dos movimientos inverosímiles, tras afirmar las herramientas en una fisura, y la tierra helada. En el segundo, bajo un silencio que cortaba como el hielo, la imagen de un patinazo del alpinista en plena labor hizo soltar a un espectador un ¡hostia! que recorrió seco el coliseo gijonés, e hizo descargar de golpe la adrenalina acumulada por todo el público allí presente. Fue una sacudida de alto voltaje, un instante para recordar.

Para cuando se publiquen estas líneas, Steve, Martín Morillón y otros amigos estarán escalando la cara este del Picu, da la impresión de que tienen buen día. Me alegro. Seguro que el americano se empapará de Urriellu hasta el alma: Primero, porque va con quien va. Segundo, porque los románticos empedernidos detectan el sabor y la esencia de una gran montaña de manera automática. Y una persona que afirma “Lo mejor del alpinismo es la amistad y los compañeros” pertenece a una especie en extinción, al menos, entre los alpinistas extremos. Debería estar protegida, por ley.

Alguien podrá decir que Steve se hizo al romanticismo militante después del “bombazo” en la cara norte del Temple Mountain, que casi le cuesta la vida hace apenas un año. No lo creo.

Viéndole en una de las primeras fotos expuestas ayer, siendo un adolescente, casi un niño, acompañado por sus tíos en las montañas de su tierra natal y armados todos de unos alpenstock de colección, no tengo dudas: de casta le viene al galgo.

Su estilo se acabaría de forjar junto a los eslovenos, que pasan- junto con la escuela polaca- por ser de entre los alpinistas, los más duros y bragados del orbe: la casualidad no existe.

Probablemente el Piolet de Oro concedido a Vince Anderson y Steve House tras su escalofriante ascensión por el muro del Rupal al Nanga Parbat sea uno de los más merecidos de la historia, no es de extrañar que Messner se deshiciera en elogios.

Un gran comienzo, fantástica subida de telón en la Semana Gijonesa de Montaña.

El traductor sobresaliente: supo trasladar en todo momento la fina ironía y la simpatía que derrocha a raudales el americano.

La presentación, breve y concisa. Muy bien

El público, maravilloso: da gusto, emociona ver el Teatro Jovellanos lleno hasta la bandera y con la flor y nata del alpinismo asturiano allí presente.

Nuestro Bus, hubiera disfrutado ayer como un verderón, y como muchos de los espectadores, hubiera salido a las tertulias postreras en el Paseo de Begoña y sidrerías colindantes adornado de esa media sonrisa, marca de la casa “playa”, tras la lapidaria frase de Steve: “El O2 en los ochomiles es doping”

Felicidades.

Texto: Alfredo Íñiguez.

Fuente: Montaña Montaña

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