may 18

 
Edurne y su grupo, sanos y salvos en el campo base. Ascendieron por la ruta de Iñaki

“Yo he subido las cumbres, pero conseguir los catorce ochomiles es mérito de un equipo mucho mayor,” “La verdad es que aún no me hago a la idea. Estoy muy contenta de llegar bien al Campo base, ¡pero igual que en cualquier otra expedición! No veo que haya nada diferente… creo que tendré que dejar pasar algo de tiempo y volver a casa para realmente asumir que he completado los catorce ochomiles.”

Edurne y se equipo se encuentran ya en el campo base. Eligieron la ruta de Iñaki, muy expuesta pero la única posible tal y como se encontraba la arista cimera. Ahora, tras 72 días en altura y dos ochomiles, llega el momento de recuperarse del gran desgaste que esto supone, sobre todo tras haber cerrado su ciclo de los 14 ochomiles.

Trabajo de equipo

“Sí que estoy contenta; claro que lo estoy. Pero pienso en los catorce y me viene a la cabeza mucha gente: mi familia, mis amigos, todos los que me han apoyado y seguido… y todos los que han trabajado y siguen trabajando en el proyecto - siento gratitud hacia todos.”

“Es más: estoy mirando a mi alrededor y viendo al médico de mi expedición chequeando el estado de salud de los sherpas, a los cámaras de TVE enviando imágenes… Y me doy cuenta de que esto es un proyecto de muchos. Yo soy una parte, he subido a las cumbres… pero el equipo es mucho mayor.”


El día de cumbre en la ruta de Iñaki

“La ascensión ha ido muy bien, muy tranquila. El día de cumbre teníamos pensado salir a las cuatro de la mañana, pero en aquel momento soplaba mucho viento, así que decidí esperar a que amaneciera. Justo, fue salir el sol y amainar el viento. Entonces Mingma, Asier y yo salimos primero para abrir huella en diagonal bajo la arista - seguimos la ruta de Iñaki, pero sin tener que perder altura como le ocurrió a él. Encontramos algunas grietas pequeñas, que pasamos sin problemas, y así llegamos hasta el corredor que Iñaki ascendió en su día. Allí, al principio la nieve estaba perfecta, más bien dura, por lo que la progresión fue muy rápida y, aunque luego encontramos más nieve acumulada, al llegar a la arista miré la hora y no me lo podía creer: ¡Eran las nueve de la mañana! ¡Todavía - y yo que estaba preocupada porque es la primera vez que salgo hacia una cumbre después de amanecer!”

“La ruta de Iñaki sale muy cerca de la cumbre, en el pequeño collado donde desemboca la ruta Británica desde la otra cara de la montaña. ¡Menos mal que escogimos la variante de Iñaki, porque la arista cimera se veía impracticable! Es afilada como un cuchillo, llena de placas frágiles ¡y larguísima! Los metros que recorrimos hasta el punto más alto fueron los más peligrosos de la ascensión.”

Ganas de volver a casa

“Es cierto que la expedición se ha hecho muy larga; son muchos días. Yo tal vez soy la que tiene menos problemas, porque mis padres han venido a encontrarse conmigo en Katmandú, ¡lo cual me hace muchísima ilusión! Mis compañeros en cambio, que tienen a sus familias esperándoles en casa, llevan peor cada día que pasan echándoles de menos.”

Fuente: Barrabes