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Edurne Pasaban se está recuperando de su ascenso a la tercera montaña más alta del mundo.

"El Kangchenjunga ya impresiona desde el campamento base”

Edurne Pasaban ya ha está muy recuperada de su ascenso al Kangchenjunga, montaña en la que hizo cumbre el pasado 18 de mayo y que supuso el duodécimo ochomil de su carrera. Edurne asegura que el Kagnchenjunga es “una gran mole que impresiona desde el primer momento que la ves desde el campamento base”. El K2 o el Everest no le impresionaron tanto aunque ambas son unas “bonitas montañas”. Según Edurne, la sensación al ver la tercera cima más alta del plantea desde el circo no es que estés mirando una montaña “sino un montañón”.

A pesar de las complicaciones que sufrió en el descenso del Kangchenjunga por el desgate físico, considera que la expedición al K2 fue más dura para ella. “En el Kangchenjunga el agotamiento me vino en un momento dado, pero en el K2 hubo varios instantes de tensión, como cuando me quedé sola en la travesía”. Edurne dice que la experiencia hasta el descenso al campo 4 del Kangchenjunga fue de una asecensión muy larga, pero con un buen desarrollo de la expedición.

Tras el Kangchenjunga, “tengo que reponerme para poder continuar, a pesar de haber sufrido mucho”. Edurne considera que es fundamental tener la vida estructurada para poder afrontar los proyectos. La vasca dice que a la vuelta del K2 no tenía mucho orden en su vida por eso pensó que no volvería a hacer nada en un par de años. “El equilibrio –comenta Edurne- es la base de la persona, a nivel físico y a nivel mental porque sino, la cabeza no puede funcionar bien”. La alpinista piensa que si hay unos objetivos de cara a unos años “la recuperación va mucho mejor”.

Líder
Edurne tiene un papel muy importante dentro de la expedición.. Antes de partir hacia el destino, durante la organización, la vasca toma las decisiones de dónde ir, cuándo y el orden a seguir. En la planificación del proyecto de los 14 ochomiles Edurne lleva todo el peso y como bien dice “todo está en mis manos”.

Mientras se está llevando a cabo la expedición, la alpinista mantiene ese papel de liderazgo y destaca la actitud de los sherpas hacia ella por tener ese cargo. “Para ellos eres un líder real y cuando les dijeron que yo era la de mi grupo, todo lo que íbamos a hacer me lo consultaban, desde los horarios de las comidas hasta las tiendas que teníamos que llevar”, comenta.

Las decisiones las tiene que tomar ella pero asegura que, al ir acompañada por gente con mucha experiencia en montaña, como Ferrán o Juanito, siempre les pide información. La experiencia de “dirigir” a este grupo ha sido muy buena porque “todos han tenido claro que decidía yo, incluso Juanito, que era del que más miedo teníamos”. Edurne afirma que “estamos acostumbrados a no ser líderes para pasar a serlo alguna vez y no al revés: Juanito siempre ha sido un líder nato y en esta ocasión, esa posición la ha ocupado otra persona”. A pesar de todo, Edurne destaca que el vasco se adaptó muy bien.

La expedición
Edurne afirma que admira la capacidad que tiene Juanito “es una persona de 52 años, ha hecho 23 ochomiles y aún tiene ganas de seguir”. La alpinista cree que las cualidades físicas de Juanito son impresionantes porque muy pocas personas las tienen “su resistencia es increíble, pero eso sí, es cabezón como él solo”. Edurne recuerda que en el ascenso a la cima él siempre le decía “no te preocupes Edurne, que si tú subes yo subiré contigo fijo”. Destaca la pasión del vasco por la montaña y las expediciones porque a pesar de llevar muchas a su espalda “las vive todas al máximo”.

Del resto de su expedición asegura que “tengo el mejor equipo del mundo, dan la guerra que tienen que dar”. Otras alpinistas, como Gerlinde o Nieves, van acompañadas de sus parejas en los ascensos pero a Edurne esa idea no le gusta mucho “así no tengo ninguna discusión fuera de lo normal porque si con una pareja se discute por mil cosas, imagina hacerlo en el campamento base y estar allí enfadados una semana”. Afirma que su equipo está formado por gente maravillosa “y para ellos siempre hago todo más o menos bien, en cambio, para un novio, seguro que lo hacía mal”.

Con Edurne también hablamos del papel de los meteorólogos en las expediciones. Piensa que ha facilitado mucho las cosas y que ahora ya no se mira al cielo, sino al ordenador y a las previsiones que llegan. “Antes subías al campo 2 y tenías que volver a bajar por el mal tiempo, o te quedabas esperando. Ahora no, si el parte te dice que vienen condiciones meteorológicas adversas, te quedas abajo, por lo que es una ventaja muy grande”, comenta. La alpinista dice que en los campamentos base “todos esperamos ansiosos a los partes, los comparamos cuando llegan y salimos todos en procesión hacia arriba, cosa que antes supongo que cada expedición lo haría a su ritmo”. También tiene su parte negativa, puesto que si una previsión adelanta que va ha haber varios días bueno, mucha gente parte hacia la cumbre sin tener una aclimatación adecuada sólo por la noticia de la climatología favorable o porque se enteran que otras expediciones va a atacar la cumbre.

Los traslados tan rápidos desde los campamentos base también han supuesto un gran avance para las expediciones. “Estás bajando del campo 3 descompuesta y al día siguiente te encuentras en una ambulancia, en Madrid, camino del hospital”. Estos rescates tan rápidos ahorran muchos problemas para los alpinistas y Edurne sabe que las congelaciones que sufre por su último ascenso, aunque son leves “en otra época podrían haberse complicado al tener que permanecer mucho tiempo esperando”. El médico, Kilo Arregui, que ha tratado las congelaciones de Edurne le ha recomendado un mes de reposo sin hacer ejercicio para tener una correcta recuperación.

Edurne se ha hecho famosa pero considera que la fama tiene cosas más positivas que negativas. Abre muchas posibilidades y le llega el apoyo y el cariño de la gente. En la parte mala están las críticas. Asegura que se pone triste y que le afectan, pero comprende que “no para todo el mundo puedes hacer las cosas bien y tengo que aceptarlas ya que cuando empiezas a ser conocido sabes que van a pasar estas cosas”. La vasca afirma que nunca ha engañado a nadie y que siempre ha sido sincera diciendo como hace las montañas pero que ha llegado a escuchar que “como llevo un equipo muy potente que me suben ellos, cosa que no es así porque en los ochomiles, si uno no sube no le sube nadie.”

Pero Edurne se queda con lo mejor de todo y es que “puedo vivir de la montaña, después de 10 años de trabajo he conseguido vivir de lo que mas me gusta y eso es lo mas grande porque me divierto mucho. En el Kangchenjunga he disfrutado como una niña”.

Proyectos
El próximo proyecto de Edurne es ascender al Shisha Pangma en septiembre, tras la recuperación del Kagnchenjunga, y hacer el Annapurna en la primavera del 2010. Con estas dos montañas, la vasca completaría los 14 ochomiles del planeta y sería la primera mujer en conseguirlo, aunque Edurne asegura no tener prisa. “No quiero forzar las cosas porque para tener una buena experiencia hay que ir poco a poco”. Otras compañeras también están a punto de conseguir completar la lista de los 14. Según Edurne, Gerlinde partirá hacia el K2 en breve y dejará el Everest para la primavera. En el caso de Nieves, que le quedan el Makalu, Annapurna y Kangchenjunga, cree que hará alguna en otoño “pero no sé cual será”. De todas formas Edurne quiere ir tranquila sin ver lo que hacen las demás “porque así se consiguen los buenos resultados”.

Además, Edurne aún no se ha planteado cómo va a entrenarse para las dos montañas que le quedan. Tiene que hablarlo con su entrenador que es quien le marca el ritmo de trabajo, algo muy importante porque la vasca asegura que “no soy muy disciplinada al entrenar, por lo que mi entrenador es fundamental”, concluye.

Fuente: desnivel.com