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Colin Haley graba su escalada en solitario a la Aguja Guillaumet en Patagonia

Las cámaras de casco nos están aportando una visión subjetiva muy interesante de algunas escaladas que habitualmente están vedadas al común de los mortales. Podemos sentir de primera mano aunque sea una intuición de lo que debe sentir alguien que se atreve a gestionar una escalada patagónica como ésta en solitario, mientras espera una ventana de buen tiempo para objetivos mayores.

 Aunque es una de las Agujas más sencillas de la zona, no es habitual realizarla en solitario. Colin Haley lo hizo en un día en el que el tiempo le permitió acercarse a la montaña, en espera de sus verdaderos y difíciles objetivos, que requieren de mayores ventanas. Como la que hace dos años le permitió completar la travesía del Torre junto a Rolando Garibotti. Pero lo que verdaderamente impresiona es ver el vídeo subjetivo que ha grabado y que, de una u otra forma, nos hace sentir lo que vivió durante esa escalada en solitario:

“La mayoría de mi tiempo en Patagonia lo paso esperando a una ventana de buen tiempo lo suficientemente larga como para intentar objetivos difíciles, y a menudo por eso desaprovechó días de tiempo mediocre, pero en los que algo se podría escalar, válidos sólo para pequeños objetivos. Sin embargo, después de amargarme durante un tiempo, y sin que hubiera a la vista el buen tiempo adecuado para estos objetivos, pero sintiéndome mal con el descanso, el 20 de diciembre pensé que podía intentar la Aguja Guillaumet con tiempo mediocre. Ya había escalado 3 veces esta aguja con anterioridad, una de las más fáciles del grupo, por lo que pensé que por darle un incentivo podía intentarla en solitario. Elegí la ruta Amy porque la primera parte es nieve, hielo y corredores, y según el parte meteorológico no iba a ser un buen día para calzarse los pies de gato.

Así pues, abandoné El Chanten en taxi hasta Río Eléctrico temprano, y comencé la aproximación hacia el Paso Guillaumet. En él descansé un rato y comí, bebí y preparé el material. Recorrí el corto tramo de glaciar y a las 10 am empecé a escalar un corredor con algunos pasos complicados por una zona de nieve y hielo pegada a la pared derecha. El corredor en sí no era complicado, pero tenía nieve vertical, hielo fácil y algo de escalada mixta.

Al terminar el corredor me tuve que quitar los crampones para superar una arista rocosa fácil, en la que en ocasiones tuve que quitarme los guantes para conseguir escalar los pasos más duros. El paso clave fue un corto diedro de V+ que habría sido feliz de superar con pies de gato, pero con guantes y botas pensé que lo mejor era autoasegurar el tramo. Como pensaba descender rapelando la misma ruta, dejé varios fisureros y friends colocados que me sirvieron para asegurarme con la intención de recogerlos al bajar. Me tuve que colocar otra vez los crampones a mitad del último largo de roca porque una fisura ancha estaba helada, y pronto me encontré caminando por el campo de nieve de la cima.


Hice cumbre alrededor del mediodía, y comencé a descender rápidamente, con la intención de regresar esa misma tarde a El Chanten y completar un bonito y relajante día. Sin embargo, al final del primer corredor de ascenso me encontré con un alpinista inexperto, el solo, muy confuso acerca del paradero de su compañero y sin medios para descender –sólo llevaba con él 2 mosquetones, un descensor y una cuerda de 50 metros, pero nada de hardware. Después de intentar localizar a su compañero desaparecido, rapelamos el corredor y comenzamos la vuelta. Pronto encontramos a su compañero sin problemas ¡y al final todo quedó en que cené más tarde de lo que pensaba que iba a hacerlo!"

Colin Haley

Fuente: Barrabes