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A 14 METROS DE LA CIMA

A Jorge Egocheaga no le gusta nada salir en los medios de comunicación. No quiere que le entrevistemos, sin embargo, amablemente, contesta a las preguntas que le hacemos sobre su reciente expedición al K2.

Su escalada a la segunda montaña más alta de tierra quedó envuelta en una cierta polémica, seguramente debido al deseo de Jorge de no enviar información a la prensa. El 21 de julio publicamos en nuestra Web una noticia, “La cima de Jorge Egocheaga en el K2” , en la que resumíamos las informaciones, en algún caso contradictorias, que habíamos recibido de distintas fuentes y medios.

Hace pocos días pudimos hablar con él. Nos confirmó que, según los datos de su GPS, se había quedado a 14 metros de la cima. “Catorce metros que pueden ser quince o doce –comenta Egocheaga–, pues estos aparatos tienen un margen de error. El GPS marcaba eso: que estaba a 14 metros”. La razón de renunciar a la cima estando tan cerca fue “porque había un planchón de hielo sobre nieve y se movía todo; lo fui a pisar y se movió todo, lo volví a intentar y se volvió a mover, y pasé. La cima la veía cerca, perfectamente”.

En la conversación que mantenemos le comentamos que para su compañero, Martín Ramos, quien nos ha dicho que ha visto las fotos que él hizo en aquel punto, las imágenes pueden considerarse perfectamente, según Martín, “fotos de cima”. Jorge nos explica “Otra gente no lo dice, pero yo digo que no pisé la cima. Pero en la foto la verdad es que parece que estás [en la cima]. Pero no la pisé y entonces no voy a decir que la pisé. Otra cosa es la interpretación que se dé, si eso para uno es cima o no. Hay gente para la que si no pisas el punto más alto no lo es. Para mí, estar a catorce metros con las condiciones en las que subí y demás, pues me parece que sí. Eso lo dejo a la interpretación de cada uno”.

Respecto a la posibilidad de que nos envíe la foto para su publicación nos comenta: “Se la voy a dar a la empresa que me pagó el viaje, Cajastur, y ellos harán con ella lo que consideren oportuno. Imagino que la utilizarán para su publicidad. Hablaré con ellos y si ellos no tienen problema os la enviaré.”

Una información que sembró mucha confusión fue que, a los pocos días (cinco ó seis) de regresar al campo base, volviera a intentar la ascensión. “En realidad yo no volví a intentar subir. Eso es otra información que no sé de dónde salió. Lo único que hice fue subir para ayudar a mis compañeros [Martín Ramos y Joelle Brupbacher], porque les volví a abrir huella y demás, pero no con intención de hacer cima, porque estaba hecho polvo. En ningún momento pensé en volver a hacer cima, en ninguno, no se de donde salió eso”.

Según informaron algunas fuentes, la ascensión se hizo en un horario impresionante. “Subí rápido. Me encontraba muy fuerte porque estaba aclimatado del Kangchenjunga. La verdad que me encontré muy fuerte, más que nunca. Salí alrededor de las nueve de la noche (no recuerdo la hora exacta) del campo 3 y estaba de regreso a las doce del mediodía al campo 3. Hasta allí había subido con Martín poniendo yo absolutamente todo; y del campo 3 hasta arriba solo. La nieve estaba muy bien hasta la travesía, luego a partir de ahí había más nieve. Lo vi mejor que el año pasado. Llevé una cuerda que dejé en el Cuello de Botella, y se lo comenté a los demás alpinistas por si la querían usar”. El tramo difícil que hay antes de alcanzar la cima “queda más abajo del punto al que llegué”, y en el descenso “en ningún momento tuve que destrepar cara a la pared; es inclinado pero en ningún momento tuve que hacer una maniobra así”.


Sobre su deseo de no salir en los medios de comunicación nos dice: “Intento mantener al máximo el anonimato y que me conozca la menos gente posible. Este es mi objetivo desde hace mucho tiempo. Cuando sales en un periódico la gente te conoce y yo no tengo ningún interés. Va en contra de lo que yo quiero, que es pasar desapercibido. Quizás es difícil de entender desde el punto de vista de un periodista, pero a mi me gusta que sea así. Además, estoy totalmente al margen, ni leo ni escucho… cuando regreso lo único que hago es trabajar. Estoy en un punto en el que paso olímpicamente de lo que opinen los demás. No quiero entrar en esos dimes y diretes, que ya he sufrido alguna vez. Yo dije lo que pasó en el campo base: que me quedé a 14 metros de la según el GPS. Si unos dudan de mi ascensión, si otros consideran que 14 metros no se puede considerar cumbre… pues me parece muy bien, cada uno tiene su opinión, pero yo hago montaña para mi, por eso me da igual lo que los demás opinen, te lo digo con sinceridad. Respecto a lo que salga en la prensa, no la leo, me da lo mismo. He llegado un punto en el que hago montaña por mi (que siempre lo he hecho, pero ahora más), ó lo dejo. Es tal la “comedia” que hay alrededor de esto que no quiero entrar… los campos base son terroríficos, todo el mundo habla pero nadie trabaja, a la hora de subir para arriba nadie quiere subir. Todo el mundo espera que suba otro para que abra la huella y ponga las cuerdas, etcétera, etcétera. Cuando ves esto una y otra vez te cansas, y la verdad es que yo estoy cada vez más cansado de todo el circo que hay alrededor de las montañas, sobre todo en las montañas más altas (desde luego que hay excepciones, no es todo el mundo). Y por eso no entro, pues si entro lo dejo. Hago montaña por pasión y porque me ha llamado y gustado desde pequeño, y por nada más. No tengo esponsor ni patrocinadores. Tengo que trabajar muy duro y vivir muy radicalmente [espartánamente] para conseguir dinero para marchar al Himalaya… ”.

Fuente: Desnivel