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ENTREVISTA A CARLOS SORIA

Carlos Soria, 70 años, acaba de regresar del G1, su noveno ochomil. En esta entrevista nos habla de sus vivencias este año, sobre la coreana Oh Eun Sun que cuenta ya con trece ochomiles, sobre la desaparición de Luis María Barbero…

Acabas de venir hace dos días del Karakorum, ha sido tu noveno ochomil, ¿qué recuerdos tienes?
Ha sido mi noveno ochomil y mi quinto en Pakistán donde hice mi primera expedición hace treinta años. Los recuerdos de este año son un poco amargos puesto que ha sido un año muy duro. Primero ha hecho muy mal tiempo y, en segundo lugar, ha habido accidentes mortales en todos los picos de ochomil metros de Pakistán salvo en el G1, además del que acabamos de vivir en el Latok. En definitiva, ha sido un año muy duro, con muy mal tiempo.

Para mi también ha sido difícil porque hemos tenido un accidente en la expedición. Un compañero que formaba parte del grupo que compartíamos el permiso desapareció en el G2.

Además yo he tenido otro problema, cuando estaba en la expedición mi mejor amigo, Antonio Riaño, tuvo un accidente de bicicleta y ha estado muy mal. Ha sido un año muy duro para mí.

¿Cómo estaba el Karakorum este año de expediciones?
No había demasiadas, había en general pocas, quizá debido a la situación política de Pakistán o debido la crisis económica.

¿Cómo ha sido vuestra a ascensión al G1?
Después del accidente de Luis María Barbero, la verdad que tenía pocas ganas de intentarlo. Si hubiese tenido el equipaje, después del accidente, creo que me habría vuelto a casa, porque no tenía ganas prácticamente de nada. Pero tenía el equipo en el campo 2 y, además, en el campo 3 teníamos alguna cosa y había que ir a por ella. Poco a poco fue pasando el tiempo. Teníamos una previsión del tiempo que no era buena, sobre todo por el viento.

Salimos Marta Alejandre y yo hacia arriba, también tres amigos vascos, para recoger las cosas o para hacer un intento si había ocasión, aunque teníamos pocas posibilidades porque el viento estaba entre los 40, 50, 60 Km. por hora, incluso los días que hacía bueno. Fuimos ascendiendo. Muy bonita la subida hasta el campo 3. El corredor de los japoneses muy bonito, tenía cuerdas fijas que habíamos instalado nosotros y los búlgaros.

También venía la coreana Oh Eun Sun, que acababa de llegar. Subimos al campo 3. Ella esperó allí un día y partió el día antes creyendo que iba a encontrar buen tiempo. Y el mismo día que subíamos nosotros salimos todos, seríamos entre diez y once los que aguantamos hasta la cumbre.

Buena parte de que aguantásemos la tiene la coreana porque subió con dos sherpas, que eran unos máquinas. Uno llevaba oxigeno y el otro no, montaron algún trozo de cuerda fija que nos sirvió para pasar alguna parte de bastante pendiente y para luego bajar.

Todos pensábamos que bueno...que había alguna posibilidad pero pocas, que nos íbamos a dar la vuelta... y a las nueve de la mañana cuando ya se veía la cumbre, en un collado donde hacía mucho viento, todos nos paramos a pensarlo, pero fuimos subiendo a ver que pasaba y al final llegamos a la cumbre a la una del mediodía aproximadamente. Hice una foto en la cima que es la peor foto que he hecho en una cumbre.

Durante todo el día no pude comer ni beber agua porque solo te preocupabas de protegerte del viento. Acabé muy cansado, lo noté en la bajada, en la subida no. He perdido más peso de lo que pierdo de costumbre, unos seis kilos, aunque ya los he recuperado, ya estoy prácticamente en mi peso normal.

Tengo un buen recuerdo de la cumbre, fui con Marta Alejandre. Habíamos quedado desde el principio en que íbamos a ir juntos. Llevábamos un porteador cada uno. Luego, dentro de este grupo había tres vascos que iban juntos, buenos alpinistas. Al final, relativamente bien, he alcanzado una cumbre que ya había intentado el año pasado.


En algún medio de comunicación en nuestro país salió que Oh Eun Sun no había llegado a la cima del G1
Hay gente que hace comentarios gratuitos sin saber de que habla, a miles de kilómetros de distancia, No había razón para pensar eso. La coreana subió a la cumbre sin oxígeno y estupendamente, y además subimos más o menos juntos. Ella bajó al campo 3, al día siguiente al campo base, y al siguiente cogió un helicóptero y se marchó. Ella va muy fuerte, ha hecho dos ochomiles seguidos en Pakistán este año, el Nanga Parbat y el G1 y, creo que lo está haciendo bien.

¿Cómo es Oh Eun Sun?
Yo no hablo mucho inglés, ya había estado con ella en el Makalu un par de días. Cuando bajaba de la cumbre ella iba a subir el día siguiente, tomamos algunos tés juntos con Ralf… Y esta vez fue lo mismo, cuando llegamos al campo 3 en seguida nos dio un poco de té, y se acercó a ayudarnos a colocar la tienda...Me parece una persona agradable, no la puedo juzgar mucho porque el idioma nos separa, pero en general me parece estupenda. Como es lo normal en la gente que sube montañas.

¿Qué logística le rodea? ¿Hizo la aproximación en helicóptero...?
Creo que lo hizo muy bien. Ella se acercó a la montaña, porque ya llevaba muchos días fuera de altitud, haciendo su marcha de aproximación. Vino hasta el Gasherbrum 1 andando tranquilamente, cogió su mochila como todo el mundo. Llevaba dos sherpas y dos porteadores de altura, estos últimos no subieron hasta la cumbre, sin embargo los sherpas subieron con ella hasta la cima. Uno de los sherpas, el que llevaba oxígeno, llevaba un “mochilón” tremendo con alrededor de cuatrocientos metros de cuerda...

Acerca del accidente que hubo en el G2 ¿Cómo fue?
Luis María Barbero hizo los planes solo. Le di algunos consejos, le dije que no le pasase lo del año pasado, que cogiese un porteador para que le subiese cosas al campo 1 ya que había algunos libres, y que si pensaba hacer cumbre en el G2 que no lo hiciera desde el campo 3, porque me parecía que era mejor si se quería saltar un campamento, que se saltase el campo 3 y que fuese del 2 al 4. No lo hizo así porque se hizo amigo de un polaco que andaba solo. También estaban tres vascos que se quedaron en el campo 2. Yo no estaba allí porque estaba en el G1. Sabíamos que iba a cambiar el tiempo, que no era tiempo para hacer cumbre sino para aclimatarse. Ya nos lo había dicho a todos: que lo iba a dar todo, que iba a subir a la cumbre, que no quería volver a su pueblo otra vez con un fracaso. Yo le di los consejos que hay que dar en esos casos: a la montaña se sube si se puede…

Los vascos se bajaron porque venía mal tiempo y cuando se despidieron, él dijo que seguramente se bajaría también pero no se bajó. Ese día hubo una expedición iraní muy grande que iba hacia la cumbre, subieron cinco pero no llegaron a la cima, se quedaron más abajo, lo declararon así a todo el “mundo” en el campo base. Aunque luego, a su regreso, parece que si dijeron que habían hecho cima. El polaco y él salieron detrás de los iraníes, los cuales subieron más rápido, sin embargo ellos se retrasaron bastante. El polaco, a la siete de la tarde le dijo a Luis de darse la vuelta y él dijo que no se daba la vuelta. El polaco llegó al campo 3 a las once de la noche y les dijo a los iraníes que él creía que Luis estaba muerto, que le había cogido una avalancha, que había visto algo...Luego el polaco decía que él no había dicho eso, sin embargo los iraníes lo mantienen.

A la mañana siguiente se bajaron al campo 1. Al día siguiente, hacia mal tiempo, y había mucha gente esperando haber si hacía bueno para subir al Gasherbrum 2. Había por lo menos unas 20 personas en el campo 1. A las ocho de la tarde vieron una luz en el principio de la travesía, cerca de la cumbre, debajo de la pirámide. Debía ser Luis porque no había otra persona en la montaña. Hizo unas señales con la linterna, le contestaron con señales… Esa misma noche, a las dos de la mañana, empezó a nevar.

A Luis no sé lo que le pasaría, porque el polaco lo había dejado relativamente cerca de la cumbre, no se la distancia, quizás doscientos ó trescientos metros, y estuvo toda esa noche y el día siguiente para bajar cuatrocientos metros. Pienso que con el mal tiempo en la bajada, no se si llegó a la cumbre o no, quizá se pasó el collado y luego se dio cuenta, porque sino ni arrastrándose había podido estar tantas horas para bajar solo 400 metros.

Pero el caso es que ese día, el 21 de julio, a las ocho de la noche se vieron esas señales. A las dos de la mañana de ese día empezó a nevar y estuvo tres días nevando, nadie se movió del campo 1 ni para arriba ni siquiera para abajo porque las condiciones eran muy malas. Creemos que Luis después de haber pasado tantas horas por encima de 7.700 metros no sobrevivió a aquella noche, pero no lo puedo afirmar. Y ya no se le ha vuelto nunca a ver.

Seis días después subió un alpinista búlgaro que era un auténtico “kamikaze”, del equipo nacional de alpinismo de su país. Subió solo, de un tirón hasta el campo 3, un día que todavía la montaña estaba muy peligrosa, hacía mucho tiempo que ya todo el mundo la había abandonado. A la mañana siguiente intentó seguir, pero llegó solo a 7.600 metros. Estuvo viendo la tienda de Luis pero no había ni rastro de él ni en la tienda ni por el camino. Se bajó y se quedó en el campo 1, y volvió a subir dos días después, y estuvo muy cerca de la cumbre pero tampoco lo consiguió. El 28 otro compañero de la expedición subió también solo detrás de las huellas del búlgaro y éste llegó hasta la cumbre, pero ni a la subida ni a la bajada vio nada. Estuvo mirando en la travesía, incluso estuvo excavando, pero no había ni rastro.

Al final no ha podido venir un helicóptero para ver si podía ayudarle. Aunque no hubiera servido para nada… los helicópteros, como han demostrado en el rescate del Latok, donde ni siquiera han pasado por encima de 6.300 para ver si Óscar estaba en la repisa o no, no quieren o no pueden subir muy alto. Estuve una mañana entera esperando el helicóptero hasta que vinieron nubes… También, tuvimos preparada una bolsa con oxígeno, con medicinas, con cosas calientes, con un saco de dormir, pensando que en algún hueco podría venir el helicóptero, e intentar acercarse para dejárselo. Me parecía una locura pero algo había que hacer. En cualquier caso era imposible que esa bolsa se la pudiesen acercar. Los pilotos pakistaníes no hacen estas cosas, son helicópteros militares que están acostumbrados al rescate en montaña, pero bueno, lo intentamos, aunque no se pudo conseguir. Y por eso te digo que, en general, fue una expedición bastante triste y bastante dura.


¿A qué altura se vieron esta señales con luces que parece hizo Luis María Barbero?
A 7.600 metros. Llevaba dos noches: la noche que salió, esa noche que pasó y un día entero. Milagrosamente había llegado hasta allí y había hecho esas señales con luces. Yo creo que debía estar muy mal, porque tanto tiempo a esa altitud es muy difícil sobrevivir... se debió de parar allí. Además, en la travesía de debajo de la pirámide, si una persona no puede andar es muy difícil rescatarlo. Porque en la “ banana”, en la parte de arriba, le puedes descolgar, le puedes arrastrar, pero allí es una media ladera descendente pero con tendencia a irse por la pendiente hacia abajo. Parra poder ayudarle tendría que estar en buenas condiciones y con lo que había tardado en llegar a 7600, era imposible……

Esta expedición al G1, en principio ¿te la has pagado tú?
Sí. Tengo una promesa de que me van a dar el dinero, pero de momento sólo tengo la promesa... de momento me la he pagado yo.

El siguiente plan que tendrías es la pirámide de Carstersz... ¿no?
Sí, la Pirámide y hacer el Kilimanjaro antes de que se acabe el año. Y así terminar las siete cumbres a los 70 años.

Y luego a por los ochomiles, ¿no?
Y luego a por los ochomiles. Pero ahora mismo estoy un poco desilusionado, estoy harto de ir en este plan, solo. Este año, con casi toda la gente que he ido no la había visto en mi vida. No me parece que sea lo lógico ir así. No quiero seguir en estas condiciones. A ver si encuentro algún esponsor que me permita contar con un mínimo apoyo. Algún amigo que venga conmigo, y uno o dos sherpas. Me gustaría seguir con este proyecto de terminar los 14 ochomiles con más de setenta años, o al menos hacer los que pueda…

Fuente: Desnivel