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Mont Blanc, Refugio de Goûter; abierto el nuevo edificio desde el pasado viernes a plena capacidad

¡¡Atención!! Para evitar masificaciones y problemas ecológicos, la Federación francesa afirma que en el nuevo refugio no se admitirá a nadie que no tenga reserva previa, y no se permitirá la instalación de tiendas ni la realización de ningún tipo de vivac en los alrededores. Sí que se autoriza la instalación de un máximo de 50 tiendas por noche más abajo, en la zona de acampada que linda con el Refugio de Tête Rousse, previo aviso a los guardas.

Desde este viernes ya está plenamente operativo el nuevo y galáctico Refugio de Goûter. Las reservas se realizan vía internet en la página http://www.refugedugouter.ffcam.fr/, en el caso de los particulares, y www.refugedugouter.ffcam.fr/resapro para los guías UIAGM franceses o extranjeros.

Automáticamente, el viejo refugio ha cerrado sus puertas, y será desmontado.

El nuevo Refugio de Goûter

El viejo refugio de Goûter era quizás el más famoso del mundo. Son pocos los alpinistas que ascienden el Mont Blanc por su ruta normal que no haya pernoctado en él. Su fama no procedía sólo de su situación geográfica, sino también de las condiciones que los montañeros se encontraban al llegar. Son legendarias las historias sobre hacinamiento y otros problemas que sufrían los usuarios. Además, tratándose de una edificación que proviene de 1960, su gestión ecológica en un lugar de alta montaña no era la más adecuada.

El nuevo edificio está situado a 3.835m de altura y a tan solo 200 metros del anterior, que será desmontado en un futuro cercano. En su construcción se han tenido en cuenta dos prioridades: mejorar la situación de los usuarios, pero sobre todo minimizar al máximo la huella ecológica del refugio y de los montañeros que por él pasan.

Según afirma Eco Maison Bois, toda la estructura del edificio está realizada con madera de los bosques cercanos; bosques de la comuna de St-Gervai con la etiqueta PEFC, de gestión sostenible. Los ingenieros han exigido una trazabilidad total sobre cada madero. El refugio está “blindado” por placas de acero inoxidable capaces de resistir vientos de más de 240km/h. La estructura reduce en mucho el peso del edificio, y todos los conjuntos y piezas que la conforman están unidos por resinas libres de formaldehído y biodegradables. Los aislamientos de fachada y techo se han hecho con fibra de madera reciclada, con un rendimiento inteligente: acumulan calor durante el día y lo liberan poco a poco durante la noche. Se abastece a través de placas solares, y todo el diseño está realizado para maximizar la protección contra el viento, el frío, y favorecer el empleo del sol como calentador natural. El refugio es altamente eficiente tanto en la gestión energética como en la de aguas residuales, y está preparado para minimizar los vuelos en helicóptero que necesita para su funcionamiento habitual.

Fuente: Barrabes