abr 17

 
“Espiadimonis”, A4, 6b, 1.300m; nueva vía en solitario en “Serranía Avalancha” (Patagonia) para Sílvia Vidal

La escaladora catalana, tras fijar los primeros 350m hasta el campo 1, permaneció 32 días en la pared sin abandonarla (desde el 8 de febrero al 10 de marzo). Descender rapelando le ocupó 3 de esos 32 días. 16 jornadas tuvo que permanecer en la hamaca por el mal tiempo. Sílvia se adentró en la pared sin ningún tipo de comunicación: ni teléfonos, ni radio, ni partes meteorológicos.

Sílvia Vidal vuelve a realizar una excelente actividad en solitario. Una nueva ruta en la pared “Serranía Avalancha”, en la Patagonia chilena. La ha llamado “Espiadimonis” (libélula, en catalán). “Tiene una graduación de A4/6b. La línea es de 1.300m de recorrido hasta donde la pared pierde verticalidad, y luego 200 metros más de desnivel hasta la cumbre (máximo IV+), terreno más fácil con algún tramo de nieve. Se trata de una pared que surge de un lago, la aproximación tuve que hacerla con barca (hinchable). Ya existía una ruta allí, (“Araucania”), pero no llegaba a la cumbre, que era virgen.”

Como suele suceder en las actividades de Sílvia, la escalada es sólo una parte de la aventura en solitario: “La aproximación es por selva valdiviana, siendo necesario abrir con machete para ir encontrando los rastros de “camino”. Unas 8 horas con peso, si se conoce por donde ir, cruzando un par de ríos bravos. En la subida contraté dos escaladores que me ayudaron con los porteos, hicimos 2 porteos cada uno de 25 Kg. Para el descenso realicé 5 porteos de 25 Kg., yo sola.”

Una vez en la pared, fijó los primeros 350m hasta el campo 1. “Después, permanecí 32 días colgada en la pared en solitario, sin bajar, del 8 de febrero al 10 de marzo. Los 3 últimos días los empleé en el descenso por la misma vía; 3 días de rápeles. Durante los mismos tuve un montón de problemas por cuerdas enganchadas, con lo que tuve que cortar cuerda en un par de ocasiones y allí quedó. Hice lo posible para recuperarla; repetir el largo, colgarme de ella, nada funcionó. Lo digo porque para mi eso es basura que quedó allí.”

A la dificultad intrínseca de la escalada, hay que añadir las cascadas de agua que se formaban en la pared. “Llovió un montón, cosa que allí es normal. Las lluvias torrenciales pueden durar días, con lo que la pared se transformaba en una especie de barranco de río por el que caían cascadas impresionantes, que hacían imposible escalar o realizar cualquier tipo de maniobra, de ahí los 16 días (no consecutivos) que pasé en la hamaca sin poder salir.”

“Cuando llovía no era posible rapelar por algunos de los tramos de la ruta, así que las dudas de si podría hacer cumbre o si podría rapelar, eran frecuentes. Como siempre iba sin ningún medio de comunicación: ni teléfonos, ni radio, ni partes meteorológicos.”

Dos meses casi en solitario en la zona dan para muchas vivencias, más allá de la escalada en sí: “Una vez terminada la vía empecé con los desporteos, que me llevaron una semana. Ahí es donde pasé el mayor miedo, pues uno de los ríos que a la subida habíamos cruzado con el agua a media pierna era totalmente infranqueable. Tuve que esperar 4 días a poder cruzarlo y tuve la gran suerte de que hubo 3 días consecutivos que no llovió con lo que bajó considerablemente el nivel del río.”

Respecto a la basura, Silvia añade: “Comentar también que al borde del lago hay resto de una cabaña antigua y que en ella encontré basura también. Por lo poco que se ha frecuentado esa zona, me pareció demasiada. Creo que son estas cosas a las que deberíamos dar realmente importancia.”

Página web de Sílvia: www.vidalsilvia.com

Fuente: Barrabes