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Bosque de Muniellos, Reserva de la Biosfera

Asturias es un inmenso arcón natural que esconde algunos de los tesoros más importantes de nuestro patrimonio, que siguen sorprendiendo incluso a los que podamos irla conociendo con cierta frecuencia.

Cada momento del año los paisajes ofrecen un matiz diferente y único, que los hace irreconocibles y de una belleza especialmente indescriptible para los habitantes de la meseta y el arco mediterráneo. Entre las olvidadas montañas del Occidente, a la sombra de los populares Picos de Europa, se ha conservado el mejor bosque atlántico de toda España, la mayor extensión de roble albar de la Península y una de las mayores de Europa.

Muniellos es un recuerdo perdido del Paraíso Terrenal que se ha conservado de forma admirable desde que lo comprase el estado, allá por los años setenta, y que hoy se abre a las visitas de forma restringida como legado a las futuras generaciones. Ya en siglo XVI encontramos referencias a Muniellos, cuya madera fue utilizada para reparar las naves que regresaron de la Armada Invencible.

En esta ruta, comprobaremos como esta masa forestal no se parece a otras que hayamos podido disfrutar en la Cornisa Cantábrica o los Pirineos. La diversidad vegetal y animal resulta espectacular, y no hace falta ser biólogo para darse cuenta de la riqueza de este espacio natural inigualable.

Perdido entre viejas montañas y valles de leyenda.

Si Muniellos es la joya botánica de Asturias es gracias a su recóndita ubicación; aquí no llegan buenas carreteras, ni autovías de tres carriles por cada sentido. Quién venga a Muniellos debe tener paciencia y tiempo para disfrutar con el paisaje sin mirar el relojDesde la meseta hay que superar el puerto de Cerrado y el de Rañadoiro para poder acceder a la entrada principal de Tablizas, invirtiéndose unas dos horas desde León; algo menos es el tiempo que podemos tardar viniendo desde Oviedo.

Sin embargo, la popularidad creciente de este bosque tiene una limitación intrínseca mucho más evidente, su estricto régimen de visitas: solamente 20 personas al día pueden disfrutar de este valle, y ninguna de ellas podrá repetir en el mismo año.

Probablemente es el lugar más inaccesible de toda la geografía nacional, lo cual no hace sino acrecentar la curiosidad del visitante: ¿Qué se esconde realmente en su interior? ¿Se justifica esa protección con los atractivos que podemos contemplar?

Muniellos es ante todo naturaleza, pero además es montaña, y sería difícil que una persona que no le gustase alguna de las dos cosas pudiera apreciar realmente los valores de esta reserva. Aunque la presencia de osos, lobos y urogallos está más que acreditada, la dificultad para ver cualquiera de ellos es tan alta que nunca podríamos equipararlo con un parque zoológico. Además la extensión de la masa forestal es enorme, lo que provoca que la ruta principal hasta las lagunas de la cabecera de la Candanosa, sea irremediablemente una marcha larga, de media o alta dificultad incluso (según el camino elegido).

Por último, hay que advertir que no estamos ante un parque urbano o más o menos humanizado, y que salvo las sendas trazadas, nada hay aquí que delate la presencia del hombre. Aceptadas estas condiciones, ya estaríamos dispuestos para solicitar plaza y dirigirnos a la Casa del Guarda; a partir de las 9 de la mañana, aquí nos solicitarán el permiso que hemos reservado por Internet y nos darán algunas indicaciones básicas para la visita que nos serán muy útiles. En una bucólica pradera rodeada de kilómetros de bosque, esta construcción es la única presencia humana en varios kilómetros a la redonda; afortunadamente se ha buscado su perfecta integración en el paisaje.

Alfredo Orte Sánchez

www.rutasyleyendas.com

Fuente: Montaña Montaña