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Los hombres que subieron la Virgen de las Nieves a la cima del Urriellu

Si hay alguien al que le duele en el alma la desaparición de la imagen de la Virgen de las Nieves de la cima del Urriellu, ellos son Rodolfo Amorrortu y Agustín Faus, un cántabro y un catalán, que ahora tienen 83 y 84 años, respectivamente, y que el 4 de agosto de 1954 formaron parte del grupo de montañeros que colocaron la figura de la Santina en la cumbre, la misma que ahora se encuentra en paradero desconocido. LA NUEVA ESPAÑA charló ayer con ellos telefónicamente. Amorrortu vive en Santander, Faus en Villanueva de Gállego, en Aragón. Ambos recuerdan perfectamente aquel día en el que cargaron con las tres piezas de la escultura, el cemento y el agua para plantar a la Virgen en su trono de roca.

Varios de los que integraron aquel grupo ya han fallecido, han pasado nada más y nada menos que 56 años. Desde entonces, cientos, miles de montañeros se han fotografiado junto a la imagen. Por eso, por el tiempo que ha pasado sin que la Virgen molestara a nadie y con el cariño que siempre han mostrado los montañeros por la Santina, Agustín Faus y Rodolfo Amorrortu no se explican la desaparición. Desde Zaragoza, Faus sostiene: «No soy asturiano pero esta Virgen tiene un sentido especial para mí y el Urriellu es una de mis montañas preferidas, le tengo mucho cariño y me sabe muy mal que la hayan tirado o que se la hayan llevado».

Rodolfo Amorrortu también tiene palabras de cariño para la Santina. «Para mi la Virgen de las Nieves tiene un significado importante porque he sido montañero y en los apuros de mi vida siempre la tuve en mis rezos», afirma. Tal es la devoción de Amorrortu que asegura que «es un símbolo de emoción, de agradecimiento y de amistad». Junto a la Santina, la montaña: la otra gran devoción del cántabro. «Mi rival es la nieve», dice en broma su mujer.

Pese al tiempo transcurrido (56 años) y a la edad avanzada de ambos (Amorrortu tiene 83 años y Faus 84), no dejan detalle cuando describen la jornada en la que subieron la Virgen, desde entonces y hasta hace unas semanas, la imagen ha presidido el cielo de Asturias. Faus cuenta con una clarividencia espectacular el día de la subida: «Se cumplían los 50 años de la subida del Marqués de Villaviciosa y "El Cainejo" y llovía muchísimo, había mucha gente pero algunos se espantaron por el mal tiempo; nosotros, al final, ya a última hora, nos arreglamos y subimos con la Virgen encima, fue un día muy emocionante». Amorrortu coincide: «Fue especial, porque pusimos allí arriba la Virgen para que todos los montañeros puedan saludarla y, si quieren, rezar una oración».

Fuente: Reservas de la Biosfera de Asturias