may 3

 
“De pontífices y pontificaciones”. El doctor José Ramón Morandeira nos envía un comunicado para su publicación

El doctor Morandeira nos pide que reproduzcamos un comunicado que ha escrito en Tatopani, una vez que ya han abandonado el campo base del Annapurna y se encuentran a 1.190m de altura. En estos momentos Carlos Pauner informa de que ya se encuentran todos en Katmandú.

Éste es el comunicado que envía el doctor José Ramón Morandeira pidiendo su publicación:

“Ya hemos dejado el Campo Base. Estamos en Tatopani, a 1.190 metros de altitud y un poco más tranquilos, después de la semana tan tremenda que hemos tenido. Nos costará recuperarnos, porque el golpe ha sido muy duro. No obstante, nos queda la satisfacción de pensar que, en un principio, creíamos que íbamos a perder a todos nuestros compañeros,incluidos los sherpas. Y, al final, sólo tenemos que lamentar la pérdida de Tolo, cuya vida se nos ha escapado por los pelos. Creemos sinceramente que el rescate realizado en el Annapurna marcará un hito en la historia de los rescates himaláyicos, por su eficiencia, rapidez y altitud. Lo que no nos sirve para devolver la vida a Tolo, pero al menos nos consuela pensando que nunca se hizo nada tan rápido y eficiente en estas montañas para lograrlo. Gracias. Nuestro más sincero agradecimiento a todos los que han intervenido.

Respecto al proyecto sanitario que, con la ayuda incondicional del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza y el Servicio Aragonés dela Salud (SALUD), estamos desarrollando aquí, creemos que la primera parte está sobradamente cumplida. Hemos dado todo el apoyo necesario a la expedición liderada por Carlos Pauner y a cuantos nos han necesitado. A media mañana, lo que quedaba de nuestro grupo ha salido hacia Kathmandú para poner rumbo a España con sus lesiones en tratamiento , sus informes técnicos médicos redactados y todo el papeleo legal necesario en marcha, para evitar que haya problemas con la salida del país y las prestaciones de las compañías aseguradoras.

Me gustaría que los informes clínicos redactados por los profesionales que estamos sobre el terreno y que hemos vivido directamente los hechos, se respetasen, librándolos muy especialmente de comentarios hechos por personas sin ningún tipo de cualificación sanitaria que, en mi opinión, rayan el intrusismo profesional y, por tanto, son intolerables. Profesionalmente, estamos satisfechos y creemos haber actuado de la mejor y más eficaz forma posible. Hablen lo que hablen, y digan lo que digan quienes, como siempre en nuestro país, se permiten opinar sobre los más complejos temas médicos sin tener la menor formación profesional ni la más mínima idea.

Estamos cansados, sobre todo de espíritu; pero, aunque consideramos que la primera parte de la misión sanitaria está cumplida, tenemos que continuar. Aún nos falta mover todos los temas relacionados con el orfanato, el convenio con la fundación Pasang Lemu y las prácticas en este país para los alumnos del Máster en Medicina de Montaña que, de forma tan pionera como eficiente, se realiza en la Universidad de Zaragoza, con el apoyo incondicional de todas las instituciones. Lo vamos a hacer. Es nuestro deber y nuestro compromiso.


Es un momento de desánimo que afecta especialmente a la Dra. Nerín, joven y poco ducha en estas cosas, a la que aún le falta asimilar por completo que España es un país en el que todo el mundo pontifica sobre los más complejos temas médicos, sin haber hecho siquiera un cursillo de Primeros Auxilios; que los especialistas de la cabeza pontifican sobre los pies, y viceversa; que el marujerío generalizado habla de la “bomba de potasio y su papel en la contracción de la fibra muscular”, como si se tratara de hacer huevos fritos con longaniza; que los peliculeros cuentan historias médicas de auténtico terror y que, desgraciadamente, el trabajo de los profesionales sanitarios se ve complicado sobre manera con todas estas cosas. Máxime, cuando las pontificaciones se hacen a miles de kilómetros de distancia, cómodamente sentados en los restaurantes o en la barra del bar, criticando las actuaciones de los sanitarios que estamos sobre el terreno, y que somos los de siempre, porque los demás hablan mucho, pero no actúan.

En fin, ¿Khe garné? (¿qué le vamos a hacer?, que dicen por aquí). En cualquier caso, asumo que los programas de share y de mayor impacto en nuestro país sean los reality shows próximos a la prensa rosa y tremendista, pero aquí no estamos hablando del “chichi de la Bernarda”, sino de algo muy serio. Y, ni moral, ni profesionalmente, lo podemos consentir.

Para mí, que llevo cuarenta años dedicado a estos temas del rescate y la asistencia a los accidentados en montaña, hace tiempo que todos los montañeros se convirtieron en “presuntos accidentados”. Y, sin embargo, nunca se me ha ocurrido hacer comentarios distorsionados que nada tienen que ver con la realidad. Me gustaría que, quienes se permiten lanzar opiniones temerarias, meditasen antes de hacerlo, sobre unos versos que ya Homero escribió en La Ilíada en el siglo II a.C.


“Morir es el destino.
Y cuando llega la hora del hombre,
ni aún los dioses pueden ayudarle
por mucho que puedan quererlo?.”


Prof. Dr. JR Morandeira
http://www.grupossm.blogspot.com

Fuente: Barrabes